miércoles, 18 de febrero de 2015

Tinta blanca por las noches

Hace unos días estaba en clase. intentando aguantar el sueño que llevaba encima. Un sueño de esos que ni un balazo te haría despertar. Y bueno, no sé como, pero en vez de dormir me puse a escribir algo en mi libreta ya que la tenía delante y la estaba hojeando. Le eché ganas y me puse a hacer dos poemas en la clase entera. Son estos

Tinta blanca, hoja negra,
negra seda, blanca alma,
abismo eterno en corto tiempo.
Perlas verdes, prados grises,
grises nubes, verdes lágrimas;
estanque de vastos recuerdos sombríos.

Se acabó la tinta, se perdieron las hojas
en la oscuridad de tus cabellos,
en la blancura de tu faz
se tornaron en lunares que miman tu cuerpo.
Se escondieron tus pupilas,
tras grises sábanas,
tras verdes afluentes
convertidos en jardines que riegas cada noche.


Y esta es la otra que hice después, ya un poco más inspirado:

Por las noches cuento mis días,
por el día cuento mis penas
que tuve todas mis noches.

Las calles solitarias son tan mías,
las estrellas dibujan mis venas
y el brillo lunar lo llevo en mi broche.

Muchas saetas fueron tan frías,
se escondían tras las almenas
y escaparon con su caballo tirando del coche.

Y tú, que mi leve vida absorbías
y que a día de hoy aún envenenas...
El amor que te dí fue un derroche.



Realmente me sorprende un poco que haya escrito un poema libre así, sin florituras y directo. Normalmente mis poemas suelen ser más barrocos y románticos como decía mi profesora de Literatura en bachillerato. No le falta razón, ese es mi estilo. El culteranismo me encanta y aun más cuando logro meterle conceptismo. 

A seguir fantaseando en fastuosas épocas lóbregas de antaño que hondo me calan.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Experimento 6: el primer refugio

        Al final de la calle estaba el edificio gris, igual que el cielo del cual apenas salía un mísero rayo de sol, estaba en casi en ruinas. El edificio lograba mantenerse en pie, con extraordinario esfuerzo,  a lo largo de todos estos años gracias a las leyes de la física. Las montañas de escombros, polvo y cenizas inundaban la calle y, además de tener bastantes grietas y surcos profundos, llegaban hacia los edificios tapando las dos primeras plantas, tapando puertas y ventanas. El resto de ventanas, descorazonadas de cristal que algún tiempo hizo de intemperie contra el "peligroso" mundo exterior, estaban selladas con tablones de madera, escombros o con rejas.

   Conocía una entrada al edificio por un callejón trasero, angosto y oscuro, con restos de ladrillos grises desprendidos del edificio y tirados por el suelo, dificultando así el camino a todo aquel que intentase recorrerlo. A pesar de ser un callejón, el ambiente se volvía más negro, más hostil, más tétrico. Los edificios deshojados de alrededor parecían ceñirse sobre uno como grandes gigantes emergidos furiosamente de la tierra tras un terremoto de magnitudes catastróficas. El aire también se volvía más denso a medida que uno se adentraba y daba la sensación de estar atravesando un pantano séptico el cual podría haberse tratado perfectamente de la laguna Estigia. Eso sí, sin Caronte. Solo podías esperar a no ser devorado por sorpresa bajo extrañas circunstancias.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Décima pintura

   Esta cuarta semana del mes toca publicar una pintura. La pintura está hecha. Esta pintura es la décima y última de mi block de pinturas de 10 hojas. No hay de qué preocuparse, seguiré pintando. Tengo otro block de otras 10 hojas esperando a ser pintadas.Cuando haga 10 o 20 más, las iré seleccionando una a una y podré hacer una bonita colección con sesiones: "oscuros", "pesadillas", "carne fresca", etc, por poner ejemplos. No queda mucho pero el problema es que pinto casi cada mes.

   Ahora bien, esta es la décima pintura que hago en hojas de lienzo:

La imaginación no tenía límites

   Solía tener una capacidad creadora e imaginativa que por cada año que pasaba, al recordarlo, sea un dibujo o algo que haya escrito, me sorprendía de tal manera que a día de hoy me pasa a menudo. Cualquier cosa que haya hecho alguna vez, en un futuro me sorprenderá llegando incluso a tener envidia de mi mismo, de mi pasado, mi propio pasado, de mi mismo. Yo. ¿Por qué debería? ¿Debería estar orgulloso? De todo modos "esa persona" no soy yo, "fui yo".

domingo, 9 de noviembre de 2014

Poema sano del romanticismo sano

Es la segunda semana del mes y toca poema de tema libre. He procrastinado para ello hasta el último día. Al menos he podido autoinspirarme y escribir algo. Algo sencillo y sin florituras. Son romanticismos sanos.

Golpearán las olas los castillos
construidos en los valles del cielo.
Levantará dientes de león el viento
y volarán lejos de este tormento.

Bloques de roca que conocen el dolor
y observaron en paupérrimas víctimas
los cortes, los golpes y secas lágrimas
de sangre que llevan en la piel su color.

Los puentes, las torres y largos pasadizos
perdidos bajo musgos y hierbas reptantes
donde moran oscuros ratones huidizos
y densas telarañas bajo los arbotantes.

Dentro de los muros protegían la esperanza,
labrada en un mundo sumido en anarquía.
La libertad venía dada por una alianza
hasta que vieron derribarse la monarquía.